Poetas “luminosos”
Julio 13, 2007 por Binah
Uno de mis poemas valiosos…, Ceguera de D. Agustini
Delmira Agustini
Ceguera Me abismo en una rara ceguera luminosa, un astro, casi un alma, me ha velado la Vida. ¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa, o en su disco de luz he quedado prendida? No sé… Rara ceguera que me borras el mundo, estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo. ¡Dame tu luz y vélame eternamente el mundo! Los relicarios dulces Hace tiempo, algún alma ya borrada fue mía. Se nutrió de mi sombra… Siempre que yo quería el abanico de oro de su risa se abría, o su llanto sangraba una corriente más; alma que yo ondulaba, tal una cabellera derramada en mis manos… Flor del fuego y la cera, murió de una tristeza mía… Tan dúctil era, tan fiel, que a veces dudo si pudo ser jamás… WALT WHITMAN…
¿Quién anda por ahí anhelante, místico desnudo? ¿Cómo es que saco fuerzas de la carne que tomo? ¿Qué es un hombre, realmente? ¿Qué soy yo? ¿Qué vosotros? Cuanto diga que es mío deberás apropiártelo. De otra forma, escucharme sería perder tu tiempo. No voy gimoteando a través de la tierra: Que los meses se pasan, que la tierra es fangosa, miserable y muy sucia. Gemidos y plegarias serviles son remedios para enfermos e inválidos; quede el conformarse muy lejos de mi vida, Yo me pongo el sombrero dentro y fuera de casa. Walt Whitman
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Porque yo, que todo lo interrogo, no dirijo mis preguntas a Dios, (No hay palabras capaces de expresar mi postura tranquila ante Dios y la muerte.) Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no le comprendo, Ni entiendo que haya nada en el mundo que supere a mi yo. ¿Por qué he de desear ver a Dios mejor de lo que ahora le veo? Veo algo de Dios cada una de las horas del día, y cada minuto que contiene esas horas, En el rostro de los hombres y mujeres, en mi rostro que refleja el espejo, veo a Dios, Encuentro cartas de Dios por las calles, todas ellas firmadas con su nombre, Y las dejo en su sitio, pues sé que donde vaya Llegarán otras cartas con igual prontitud. Walt Whitman
San Juan de la Cruz
En una noche oscura, con ansias en amores inflamada, ¡oh dichosa ventura!, salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada: a escuras y segura, por la secreta escala disfrazada, ¡oh dichosa ventura! a escuras y en celada, estando ya mi casa sosegada; en la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía. Aquésta me guiaba más cierto que la luz del mediodía, a donde me esperaba quien yo bien me sabía, en parte donde nadie parecía. ¡Oh noche que guiaste!, ¡oh noche amable más que el alborada!, ¡oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transdormada! En mi pecho florido, que entero para él solo se guardaba, allí quedó dormido, y yo le regalaba; y el ventalle de cedros aire daba. El aire de la almena, cuando yo sus cabellos esparcía, con su mano serena en mi cuello hería, y todos mis sentidos suspendía. Quédeme y olvídeme, el rostro recliné sobre el Amado, cesó todo, y déjeme, dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado. Delmira Agustini
Oh, Tú que me arrancaste a la torre más fuerte! Que alcanzaste suavemente la sombra como un velo, Que me lograste rosas en la nieve del alma, Que me lograste llamas en el mármol del cuerpo, Que hiciste todo un lago con cisnes, de mi lloro… Tú que en mí todo puedes, ¡En mí debes ser Dios! De tus manos yo quiero el bien que hace mal… Soy el cáliz que colmarás, Señor; Soy, caída y erguida, como un lirio a tus plantas, ¡más que tuya, mi Dios! Perdón, perdón si peco alguna vez soñando Que me abrazas con alas, todo en el Sol…
Más…(Extractos de Delmira Agustini)
Mi templo está allá lejos, tras de la selva huraña. Allá, salvaje y triste, mi altar es la montaña, Mi cúpula los cielos, mi cáliz el de un lirio.
San Juan de la Cruz
Vivo sin vivir en mí y de tal manera espero, que muero porque no muero. 1. En mí yo no vivo ya, y sin Dios vivir no puedo; pues sin él y sin mí quedo, este vivir ¿qué será? Mil muertes se me hará, pues mi misma vida espero, muriendo porque no muero. 2. Esta vida que yo vivo es privación de vivir; y así, es continuo morir hasta que viva contigo. Oye, mi Dios, lo que digo: que esta vida no la quiero, que muero porque no muero. 3. Estando ausente de ti ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, pues de suerte persevero, que muero, porque no muero. 4. El pez que del agua sale aun de alivio no carece, que en la muerte que padece al fin la muerte le vale. ¿Qué muerte habrá que se iguale a mi vivir lastimero, pues si más vivo más muero? 5. Cuando me pienso aliviar de verte en el Sacramento, háceme más sentimiento el no te poder gozar; todo es para más penar por no verte como quiero, y muero porque no muero. 6. Y si me gozo, Señor, con esperanza de verte, en ver que puedo perderte se me dobla mi dolor; viviendo en tanto pavor y esperando como espero, muérome porque no muero. 7. ¡Sácame de aquesta muerte mi Dios, y dame la vida; no me tengas impedida en este lazo tan fuerte; mira que peno por verte, y mi mal es tan entero, que muero porque no muero. 8. Lloraré mi muerte ya y lamentaré mi vida, en tanto que detenida por mis pecados está. ¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será cuando yo diga de vero: vivo ya porque no muero? CREO EN TI, ALMA MÍA… Walt Whitman Creo en ti, alma mía, el otro que soy no debe humillarse ante ti, ni tu debes ser humillada ante el otro. Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta, no quiero palabras, ni música, ni rimas, no quiero costumbres ni discursos, ni aún los mejores, sólo quiero la calma, el arrullo de tu velada voz.Recuerdo cómo yacimos juntos cierta diáfana mañana de verano, cómo apoyaste tu cabeza en mi cadera y suavemente te volviste hacia mí, y apartaste la camisa de mi pecho, y hundiste la lengua hasta mi corazón desnudo, y te extendiste hasta tocar mi barba, y te extendiste hasta abrazar mis pies. Prontamente crecieron y me rodearon la paz y el saber que rebasan todas las disputas de la Tierra, y sé que la mano de dios es mi prometida, y sé que el espíritu de Dios es mi propio hermano, y que todos los hombres que alguna vez vivieron son también mis hermanos, y las mujeres mis hermanas y amantes, y que el amor es la sobrequilla de la creación, y que son incontables las hojas rígidas o lánguidas en los campos, y las hormigas pardas en los pequeños surcos, y las costras de musgo en el cerco sinuoso, las piedras apiladas, el saúco, la hierba carmín y la candelaria.










Unos poetas maravillosos,a San Juan de la Cruz ya le había leído,a Whitman no.
Delmira Agustini es mundo y aparte,es una escritora maravillosa por lo que veo,ando por aquí recorriendo tus rincones que hoy es fiesta en Barcelona y no trabajo!