Hoy, después de tal vez, ¿tres años?, recé como lo hacía “antes”, cuando transitaba por el camino del filo de la navaja. Dónde la rosa se va abriendo lentamente en tu corazón mientras caminas sobre las espinas.

En la casa de campo en Pirque, construimos una habitación que se suponía sería un estudio para todos, la verdad es que apenas estuvo terminado me enamoré de ella y me la apropié. Todo fue especial en ese cuarto, podrían salir muchos relatos para compartir, pero por ahora hablaré del rezo.
La magia se dio en esa habitación desde el principio. Por un pequeño espacio que quedaba entre la ventana y el marco de ésta, en un día de verano, donde la naturaleza está llena de fuerza entró una diminuta rama de una enredadera que casi tapaba una de las paredes de la casa, sin que le prestara mucha atención en cosa de días, comenzó a deslizarse por las paredes, luego las vigas, hasta que todo el techo de la habitación estuvo cubierto con grandes hojas llenas de vida. Me decidí y pinté el vidrio de una de las seis hojas de las Read More
