NICOLÁS
Eres…, el caudal de mi alegría,
soberano sin medida de mi risa
pilar fundamental de la esperanza,
sangre de mi sangre que se vierte
hierofante en mis pupilas.
Eres…,
Gigante entre gigantes en bondad
tierra llana,
mar, ventisca,
abismo silencioso de mis días,
Plenitud…,
en la quieta mansedumbre de tu alma.
Eres…,
montaña sin frontera,
torrente caudaloso cuando amas,
álamo siniestro en el bosque de tus miedos.
¡Hijo mío!, eres hombre de inmensa tronadura
uno de los Dioses de mi vientre,
roca perpetua en mis abismos.










Maravillosos hijos,yo tengo un pequeño vikingo que se llama Gorka,y aunque absorbe todo mi espacio,su sonrisa me da mil años de vida!